Este paté tiene un sabor característico, el sabor intenso que le da de fondo las olivas de Aragón o marcidas. Aunque en esta receta le ponemos ralladura de limón, se puede hacer sin ella, sobre todo en el caso de que veamos que nos va a sobrar para más de tres días.
Es por el echo de que el limón rallado se empieza a enranciar a partir de 2 ó 3 días, aunque hay que tener en cuenta de que le da un toque buenísimo y diferente.
Con el tomillo podemos ser generosos, ya que es muy agradable y no molesta, todo lo contrario lo hace mas sabroso y especial. Eso si, hay que ponérselo bien triturado.
Ingredientes:

– 200 grs de olivas de Aragón
– 300 grs de olivas negras de manzanilla sin hueso
– La ralladura de medio limón
– Un buen chorro de aceite de oliva virgen
– 1 Cucharada sopera de tomillo bien molido
Lo primero que tenemos que hacer es deshuesar las olivas de Aragón. Para que no quede muy salado el paté, enjuagaremos con agua corriente las olivas de manzanilla negras sin hueso y las juntamos con las que tenemos peladas, las batimos muy bien y le añadiremos un buen chorro de aceite de oliva virgen, la ralladura de limón y el tomillo hasta que quede una pasta más bien espesa.
Cuando esté todo bien batido lo ponemos en la nevera y lo dejamos reposar un par de horas y ya está listo.
Si lo dividimos en botecitos hay que poner la fecha de envasado y saber que en la nevera bien tapados nos puede durar tranquilamente un par de meses.